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La Brujería
La historia de la
brujería es muy compleja, y este
simple es término es muy
controvertido. Según el lugar, o el
contexto en el cual éste es
empleado, puede designar ideas
completamente diferentes, incluso
contrarias. Cada sociedad posee sus
propias concepciones en materia de
tradición, en materia de creencia,
en materia de religión, en materia
de ritos, en materia de relación a
más allá y a la muerte y de
espíritus buenos o malos; es a veces
imposible encontrar un equivalente
de una cultura a otra. La brujería
designa normalmente el hecho simple
de practicar la magia, pero según
las tradiciones y los lugares,
podemos aportar una connotación
negativa a esta palabra, que
realmente no es ni bueno, ni malo.
Este término es
también empleado de modo despectivo
en referencia a la práctica de la
magia. La brujería es entonces,
en esta acepción, la acusación
llevada en contra de los que
utilizan medios sobrenaturales para
un uso reprobado por una mayoría de
la sociedad. Tales acusaciones
llevaron a veces a " cazas de
brujas».
En otras sociedades,
los chamanes, se encuentran elevados
a un rango importante de la
sociedad, hasta a veces se ven
venerados. Este ejemplo ilustra
perfectamente que la práctica de la
magia se ve con diferentes ojos
según las sociedades.
Para las religiones
monoteístas occidentales
(principalmente el judaísmo, el
cristianismo y el Islam), la
brujería fue a menudo condenada y
considerada como una herejía. La
noción de brujería cobró una gran
importancia para los católicos y los
protestantes del fin de la Edad
media. En aquella época la brujería
progresivamente ha sido asimilada a
una forma de culto del Diablo.
Acusaciones de
brujería entonces han sido
combinadas frecuentemente a otras
cargas de herejía contra grupos
tales como las Cátaras y valdenses.
Ciertos grupos antiguos o modernos
apelaron a veces más o menos
abiertamente la
brujería un culto " satánico "
dedicado al mal.
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